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Cómo prevenir y evitar el sangrado de encías

Cómo prevenir y evitar el sangrado de encías

La enfermedad periodontal o enfermedad de las encías es una de las patologías más frecuentes entre la población. En la última encuesta sobre Salud Oral en España se recoge que entre el 85 y el 94% de la población mayor de 35 años tiene algún problema relacionado con las encías.

La enfermedad de las encías aparece cuando los tejidos que dan soporte a los dientes se inflaman debido al continuo depósito de bacterias.

La primera fase es la gingivitis, que afecta a la encía y tejidos periodontales, sin llegar a afectar al hueso. Sus principales síntomas son la inflamación de la encía, una coloración roja más intensa y el sangrado de encías.

Si la gingivitis no se trata adecuadamente, puede convertirse en periodontitis o piorrea, el estadio más avanzado de la enfermedad, donde empieza la pérdida de hueso. Los signos más evidentes de la peridontitis son la retracción de encías, acumulación de sarro y la movilidad de las piezas dentarías. La enfermedad empieza a afectar al hueso, debilitándolo y haciendo que puedan moverse.

Para prevenir la enfermedad periodontal, lo más importante es eliminar la placa bacteriana, principal agente responsable de la periodontitis. Para ello, es fundamental tener una correcta higiene bucodental. El uso de la seda dental o de cepillos interdental, unidos al cepillado clásico, nos ayudan a disminuir el sarro en aquellos lugares donde el cepillo no llega.

Otra acción importante que ayuda prevenir la aparición de la enfermedad periodontal es visitar periódicamente al dentista para que vigile nuestras encías. En nuestras clínicas dentales en Viladecans y Sant Celoni, nuestros especialistas en Periodoncia determinarán si es necesario algún tratamiento periodontal para controlar el avance de la enfermedad.

Factores de riesgo de la enfermedad periodontal

Existen algunos factores de riesgo que te harán más propenso a tener enfermedad de las encías y que conviene evitar:

  • La ausencia o mala técnica de la higiene oral.
  • El hábito de fumar.
  • El consumo frecuente de alimentos azucarados, así como una mala alimentación.
  • Ausencia de un control odontológico habitual.

Asimismo, tener predisposición genética, estar embarazada o ser diabético también son factores de riesgo.